La huida
Idéntico al sistema mexicano. Del presidencialismo a ultranza...
En Brasil el cambio de poder tiene sus personajes perjudicados. Los daños colaterales a los años de impunidad.
Jair Bolsonaro dijo adiós al 49% de votantes de la segunda vuelta. Debe enfrentar en ausencia múltiples de las investigaciones. Las auditorias sesgadas. Como también los datos duros.
Las reservas extravagantes de información por cien años. En su primer cuadro familiar. Todos aquellos del círculo de privilegios.
Bolsonaro descansará con sus socios en la Norteamérica blanca y protestante. Protegido por el servicio secreto.
Todas las secuencias del exilio forzado. El cuidado incluye seguridad para las cuentas en el extranjero del defenestrado personaje.
Brasil continúa con esa agenda diferida del Foro de San Paulo. Ese término de hermandad entre varios de los mandatarios latinoamericanos.
Lula da Silva tiene la ventaja de hermano mayor. Por encima de la 4T de Andrés Manuel.
El peso moral de la prisión, de los excesos de su anterior periodo. Los dineros podridos de Oberdretch.
El hundimiento de su revolución social
Bolsonaro representó el Brasil blanco, privilegiado, urbano y progresista. Lula da Silva, es el mestizo, afrobrasileño, de las favelas, la pobreza, los desahuciados del neoliberalismo.
Intercambiaran acusaciones en ambos lados de los periodistas. Bolsonaro no confía en el mismo sistema judicial al cual crucifijó a Lula.